Capítulo 1 –– EL PRÓLOGO más esperado de la historia. [El poder de la lectura] [Más allá de los límites de el Pozo de la Sombra, más allá de la pura realidad]

[A cargo de Leocadio ÓsKar Ramone (editor y escritor) y de Ádam de las Fuentes (biógrafo de WolfMAN II) ambos amigos de WolfMAN]

Llovía a cantaros y el frío era increíble, la inmensa criatura se zafó hábilmente de la dentellada que la «devastadora» le había propinado a la altura de su yugular, había hecho mella en el traje especial. En el forcejeo la sangre comenzó a brotar salvajemente y la «devastadora» perdió los pocos papeles que la podían quedar, nerviosa como un wamp de raza arremetió con fuerza contra el cuello ahora semidesnudo, deseosa de no dejar caer ni una gota más de sangre y dejando vendida su retaguardia.

La criatura de negro se revolvió en décimas de segundo y desenfundó su ya famosa Katana «Hueso de Lobo» que llevaba a su espalda y saltando sobre la devastadora, se la clavó en la nuca, de arriba abajo, hincándola paralela a lo largo de la columna vertebral de la «wampira» , hundiéndosela hasta la mismísima empuñadura, mientras el ser inmundo hincaba la rodilla en tierra, herida de muerte y sin dar tiempo a nada más, la «criatura de negro» sacaba una daga de plata bendecida, de la parte interna del interior de su bota militar (SFE), sesgando de un tajo el cuello de la «devastadora», su cabeza perdía la verticalidad y caía a plomo sobre su pecho. Ella se derrumbaba de bruces decapitada en el fango del solar y la criatura de negro, se retiraba al muro colindante de la finca de al lado, se subía a él de un salto y aullaba terriblemente y victorioso a su luna, dando la «cacería nocturna» por terminada.

[…]

Queridos lectores, comienzo esta segunda historia de miedo, como siempre quise hacerlo, narrando unos minutos de acción de quién es ahora el salvador del MUNDOConocido y no puedo por menos que hacerlo con su saludo OFICIAL y mundialmente popular…

¡¡Saludad a la garra, amig@s!!

Ádam de las Fuentes. [No me cabe la menor duda que en unos meses oiréis hablar de mí}